Pensamientos caóticos

De herraduras y puertas que se cierran.

Paseábamos por el campo y la vi ¡Qué suerte!

Pero, ¿Encontrarse la huella de una herradura da buena suerte?

Os puedo decir que, herraduras a parte, por dentro éstos días estoy llena de tristeza. Esperaba tener algún día dinero suficiente para comprar la casa de mi abuelo y vivir allí para el resto de mi vida… y la han vendido. Ya no podré volver a entrar por ésa puerta, ni soñar despierta con ver a mis hijos jugar en ése patio. En fin. Son cosas que pasan.

¡Adiós!

P.D. Al menos pude hacerle a la casa una sesión de fotos de despedida.

Fue como un viaje en el tiempo.

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