Bien, he vuelto a engordar. Deben haber sido las torrijas, o las gominolas del domingo…

En fin, que ayer me enfadé mucho conmigo misma y me puse a sudar haciendo ejercicios con la wii. No sé si sudé por ésta primavera tan calurosa o por que me entregué afondo, pero acabé asfixiada.

Pero sigo sintiéndome mal sobre las comidas.

Y el hermano del Sr Díaz está ahora en paro otra vez y nos pide dinero. Temo que quiera terminar metiéndose en casa, y que los pocos ahorros que tengo desaparezcan (no nos engañemos, yo al hermano del Sr. Díaz puedo quererle mucho, pero creo sé que se está pasando de echarle cara a la vida y no le ha sentado muy bien que le robara a su hermano y quiere recuperarlo).

En fin, que me he pasado yo siete años trabajando y ahorrando, para que ahora venga a chupar teta también el hermanísimo. Y digo yo, pobrecito, si, pero tiene otros seis hermanos, que confiese ya que es un inútil y le ayuden entre todos, que así sólo somos el Sr Díaz y servidora  quien pagamos el pato, y los demás le ven feliz y orgulloso.

Para esto estaba mil veces mejor viviendo con mi madre.

Y no tenía esta absurda ansiedad otra vez.

Y me habría gastado mis puñeteros ahorros en unas puñeteras vacaciones de luna de miel en USA en vez de en el puto Benidorm.

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